Ronda 14; La mejor cocina nikkei a nuestro alcance.

Uno de los grandes placeres que hay para aquellos que disfrutamos comiendo, es la cocina de otras culturas. El contraste de sabores a los que no estás acostumbrado y con los que no estás familiarizado es uno de los grandes atractivos de este tipo de comida. Esto se multiplica exponencialmente cuando hablamos de lo que algunos denominan, cocina fusión, esa mezcla de cocinas y productos de culturas diferentes, aunque más que fusión sea resultado de años de convivencia y mestizaje en la forma de trabajar los productos. La cocina fusión, como la conocemos hoy en día, empezó en los 70, con el salto de las cocinas caseras, a los restaurantes, y hoy en día goza de gran popularidad, si bien es cierto que la historia de la gastronomía es la historia de la humanidad, y de como la cocina se ha ido mezclando a lo largo de los siglos. ¿Qué sería la gastronomía española sin la influencia árabe o los productos de América?. Cocina Tex-Mex, Cajún, Criolla, Chifa o Balti, son solo algunos ejemplos de cocina fusión que hoy en día triunfan en el mundo, y de una de ellas, la nikkei, es de la que vamos a hablar hoy.

Hacía tiempo que tenía ganas de visitar Avilés, sin duda atraído por el protagonista de hoy; el Ronda 14. Hace semanas que tenia apuntada la reserva en el calendario, no sé si sugestionado por su Instagram, por las buenas críticas escuchadas, o por las recomendaciones que me habían llegado del sitio. Lo cierto es que su fama le precede desde hace tiempo, tanto al restaurante de Avilés como al de Madrid. En Avilés lo podemos encontrar en pleno centro de la ciudad, en la calle Alfonso VII, y en Madrid en la calle General Oraá 25.

Como decíamos, Ronda 14 es un restaurante de tipo Nikkei, cocina surgida de la mezcla de la cocina japonesa y peruana, debido a la gran migración producida a mediados del siglo XIX de japoneses hacia Perú. Puro mestizaje, aunque en Ronda 14, no faltan guiños e influencia de la cocina y los productos asturianos. A la cabeza de este proyecto se encuentran el peruano Mario Céspedes y la asturiana Conchi Álvarez. Juntos han logrado colocar su propuesta entre las más destacadas a nivel nacional, y en Avilés, tenemos la suerte de poder descubrirlo.

No es un local muy grande, con un primer espacio abierto a la calle, y una primera parte del local orientada al picoteo y tapeo. Al fondo el comedor, no muy grande, pero acogedor.

Éramos un grupo de siete personas, y llegamos con la idea de dejarnos aconsejar en todo momento, ya que nuestros conocimientos de cocina nikkei no es que sea muy amplia, y en sitios así me encanta que me ofrezcan lo que sea, abierto a cualquier propuesta. En este sentido, la atención del jefe de sala es fantástica, y nos orientó perfectamente en todo momento. Sus explicaciones y propuestas, solo sirvieron para ahondar más en las ganas de empezar a probar cosas.

La ruta consistió en ocho platos que consistieron en; el tiradito de corvina sobre crema de ají panca (el aji es lo que aquí conocemos por guindilla); el roll de salmón acevichado; el roll de cangrejo de caparazón blando con salsa de curry; las gyozas de anticucho con aji limo y cilantro (El Anticucho es corazón de ternera marinado y a la brasa, que no os asuste, dejar los prejuicios fuera, si no os lo dicen no os enteráis, y esta delicioso); el roll de mar y montaña; Ebi Furay Roll (langostino); el roll de quinoa y aji amarillo; el nigiri- hamburguesa de wagyu, rocoto y azul (el rocoto es un tipo de aji); y para rematar las patatas rellenas de carne estofada.

¿Qué os puedo decir? Todo muy bueno, muy rico, una comida pensada para compartir y divertirse, con amigos o familia, para comer con las manos, palillos o cubiertos, ¡da lo mismo!. Creo que fue un acierto dejarnos aconsejar por ellos, y el ser un grupo amplio, nos dio la oportunidad de probar diferentes propuestas, e incluso de repetir en alguna.

De postre, personalmente, tome el sorbete de limón al cava, muy rico y refrescante, aunque también pude probar la trata de queso, la pasión coco y menta y el bizcocho roto de avellanas y coco. No me entusiasmaron, aunque entre ellos destaca sin duda la pasión coco, tanto por su original y cuidada presentación, como por el intenso sabor que ofrece.

El pan calentito y variado, y para beber aguas, cervezas Alhambra y vino blanco D.O. Rias Baixas Torre de la Moreira, además de cafés para todos.

El precio fue de 35 € por persona, aunque se podría comer por menos, sin duda. En nuestro caso no nos privamos.

Para mí un cuatro lametones, y un lugar recomendable cien por cien.

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